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29 de Octubre de 2015 | 12:00
Cuando en 2014 arreciaban las críticas por los containers que el Gobierno porte?o colocaba en varios colegios –merced a los errores en la inscripción online y a la crónica falta de inversión en infraestructura edilicia–, el macrismo fue un paso más allá y licitó, en octubre del a?o pasado, la construcción de toda una “escuela container”, que llamaron “modular”, en un predio pegado a Casa Amarilla, sobre la Avenida Almirante Brown, en La Boca.

Esa es la escuela a la que ayer procuraba llevarle agua una contratista del Gobierno porte?o, en una obra civil que, como nueve días atrás, volvió a ignorar con qué iban a cruzarse sus máquinas tuneleras en el subsuelo porte?
Una escuela que, en rigor, ya debería estar funcionando. Al momento de la licitación, el informe técnico de la Dirección General de Infraestructura Escolar porte?a se?alaba que los trabajos, por un valor de 4.624.016,19 pesos, durarían cuatro meses, previendo que la escuela modular debía inaugurarse para el ciclo lectivo 2015. El mismo informe concluía que la ejecución de la obra “es necesaria e impostergable” para cubrir las vacantes demandadas en el barrio. Eso no ocurrió.
Y aunque aún aguarda la inauguración de la primera “escuela modular”, la comunidad educativa de La Boca ya sabe de “aulas container”. De hecho, en la Escuela Infantil No7, de Blanes y Palos, y la Escuela de Educación Media No3, también ubicada en los terrenos de Casa Amarilla, el uso de este tipo de aulas por falta de vacantes ya había generado controversias a principio de 2014, en el lugar donde los estudiantes más grandes realizaban educación física y y los más chicos habían construido una huerta.

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